Hay días que pesan mucho y momentos en los que el ánimo se resiente. Hay ocasiones en las que las personas nos decepcionan y la soledad parece ser nuestra única necesidad. Otras veces, nos cuesta perdonarnos los errores y sentimos que hemos hecho mal demasiadas cosas.
Cuando el cansancio no es solo del cuerpo y perdemos las ganas de avanzar, ¡qué necesario es un abrazo que nos devuelva la calma, un lugar en el que cobijarnos y reponer fuerzas!
Ese abrazo y ese lugar no tienen por qué ser algo físico. Lo importante es la sensación de recogimiento, el consuelo que tanta falta nos hace, el poder abandonarnos con confianza, sabiendo que retomaremos el camino con la paz que habíamos perdido.
Solo en Allah se puede resurgir de esa manera. Él es el Refugio.
Relató Al Bujari, de Abu Huraira, que dijo el mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él):
«Ciertamente, dijo Allah, el Altísimo:
Quien se enemistara con un wali mío, le haré saber que está en guerra conmigo; no se me ha acercado Mi siervo por nada tan querido para Mí como es el cumplimiento de aquello que le he hecho obligatorio; y continúa Mi siervo acercándose a Mí con acciones voluntarias hasta que es querido por Mí. Y, si quisiera, Yo sería su oído con el cual oiría, su vista con la que vería, su mano con la que trabajaría por el bien y sus piernas con las que caminaría. Lo que me pidiera, Yo se lo daría; y, si buscara refugio en Mí, lo encontraría».
(Hadiz tomado del tomo 3 del Tafsir del Corán de Al-Qurtubi, traducido por Zakaríya Maza)
Si cargas con errores del pasado, recuerda:
Di: ¡Siervos míos que os habéis excedido en contra de vosotros mismos, no desesperéis de la misericordia de Allah, es verdad que Allah perdona todas las faltas, pues es el Perdonador, el Compasivo!
(Corán 39:50)
De Anas se transmitió que oyó decir al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él):
«Dijo Allah, Altísimo sea:
—¡Oh, hijo de Adán! En cualquier momento y situación que Me pidieras y Me rogaras el perdón, Yo te lo daría.
—¡Oh, hijo de Adán! Aunque tus faltas alcanzaran el cielo por su cantidad, y después Me pidieras el perdón por ellas, Yo te lo concedería.
—¡Oh, hijo de Adán! Si vinieras a Mí con faltas como casi toda la Tierra llena y llegaras a Mi encuentro sin haberme asociado nada ni nadie, te concedería el perdón».
(Lo relató At-Tirmidi: hadiz hasan)
(Fuente: Lo más sagrado de los Jardines de los Justos, del imam An-Nawawi, traducido por Zakaríya Maza)



