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miércoles, 9 de abril de 2025

Cada tiempo está medido


Hace algunos días vi que mi rosal estaba a punto de regalarme un par de flores, anunciando la llegada de la primavera a mi terraza.
Desde entonces, me asomo cada mañana con la ilusión de ver, por fin, mis rosas; emocionada por recrearme en la belleza de las pequeñas cosas que, en realidad, son grandes porque Allah es Grande y hay maravilla en todo lo que crea.

Cada mañana espero el nacimiento de esas flores sabiendo que no van a aparecer antes porque yo tenga muchas ganas de que eso ocurra, sino que todo tiene su tiempo y surge cuando así debe ser.

La paciencia es un arte a cultivar y el gran ejercicio consiste en llevarla de la mano junto a la ilusión por lo que está por llegar, de tal forma que una no anule a la otra y estemos siempre preparadas para emocionarnos con cada asunto que llega a nuestra vida, sabiendo que no podía ocurrir antes o después porque Allah, en Su Infinita Sabiduría, ha dado a cada cosa su tiempo. Su tiempo perfecto para que nos llegue de la manera perfecta.

Pueden ser flores, oportunidades, personas, sentimientos, cosas que esperamos... Y, tantas veces, aquello que no esperamos y que Allah nos regala, aun sin haberlo pedido, por Su Generosidad sin límites.

El aprendizaje que me dan esas rosas a punto de brotar es recordar que todo necesita su tiempo y que esa espera es parte del milagro, que mientras va ocurriendo ya es belleza, que no sólo hay que disfrutar del final del camino porque todo el camino, entero, está lleno de oportunidades y posibilidades que sólo ocurrirán cuando llegue su momento.

Porque cada momento, cada tiempo, está medido.

... Cada cosa, junto a Él, es según una medida. (Corán 13:9)


jueves, 19 de septiembre de 2024

¿A qué le tienes envidia?


No todos los sentimientos son inevitables, algunos los podemos trabajar y mantenerlos bajo control. La envidia es uno de ellos.
Controlar la envidia pasa por ser agradecidos con lo que tenemos y ser capaces de valorarlo.
¿Te cuesta encontrar en tu vida cosas valiosas? ¿Crees que no existen? Pide a otras personas que te digan las cosas buenas que ven en ti, a veces desde fuera se ve mejor.

Y puestos a centrarnos en las envidias, ¿a quién envidiamos?

Porque hay una envidia sana, una envidia sin rencor, una envidia con admiración. Es un sentimiento que no implica querer que lo que tiene otro sea mío y no de él.
Se trata de las ganas de ser mejores, de tomar un modelo y esforzarnos por conseguir los buenos valores que vemos en esa persona, sin que estos valores disminuyan en ellos y así mejoramos todos.
 
Por eso hay que tener mucho cuidado sobre a quién elegimos como figura de referencia, a quién queremos parecernos, qué aporta esa persona a la humanidad y si algo cambiará en el mundo el día que ya no esté.

De 'Abdullah Ibn Mas'ud, que Allah esté complacido con él, que dijo:

"El Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz, dijo:
"Sólo hay dos cosas dignas de envidia: un hombre al que Allah le ha dado riqueza y se le impone gastarla por completo en la Verdad y otro al que Allah le ha dado la sabiduría y juzga con ella y la enseña"."
(Hadiz 66 del libro Sahih Al-Bujari, compendio de sus hadices por Imam Zainudin Ahmad Ibn 'Abdal Latif Az-Zubaidi, traducido al español por Hayy Abdul Ghani Melara Navío)


martes, 30 de enero de 2018

Quitarle tiempo a Allah


Hace unos días descubrí una serie de vídeos en internet que he estado mirando por sus buenas ideas de organización en la educación de los hijos en casa.
Hoy me he dispuesto a ver el último de ellos y me he encontrado con que es una despedida.
Esta madre abandona su canal de vídeos y explica por qué. Y su explicación me ha emocionado al mismo tiempo que me ha hecho reflexionar sobre mí misma y, en general, las veces que regalamos nuestro tiempo a alguien o a algo en exclusiva siendo un tiempo que le estamos quitando a Allah.

Ella, una mujer creyente, habla desde el punto de vista del cristianismo. Pero obviando algunas cosas, sus reflexiones sobre Dios pueden ser válidas para cualquier persona que crea en Él.
Cuenta como poco a poco su tiempo dedicado a internet la fue absorbiendo hasta el punto de estar continuamente pensando en el próximo vídeo a subir, en editar tal vídeo que ya hizo, en compartir esto o aquello... convenciéndose a sí misma de que estaba haciendo algo bueno porque ayudaba a otras personas con sus consejos y aportaciones. Pero dándose cuenta finalmente de que esa enorme cantidad de tiempo la estaba restando de su dedicación a Dios (menos tiempo de rezar, menos tiempo de leer libros sobre religión, menos tiempo de reflexionar sobre su vida espiritual, menos tiempo de estar conectada con Dios).

Y fue capaz de ver todo eso porque tuvo que pasar por una prueba, una situación difícil que no supo afrontar de la manera correcta, con fortaleza, sino que se vino abajo y se sintió desbordada. Después llegó a la conclusión de que en aquel momento su nivel de fe estaba muy bajo a causa de todo el tiempo que le había quitado a su dedicación a Dios para emplearlo en su canal de internet, pero que podría ser aplicable a otras personas o cosas a las que nos entregamos con tanta intensidad y muchas veces sin control.

Si yo aplico ese testimonio a mis creencias, veo que el riesgo es el mismo.
No adorar a nadie excepto a Allah quiere decir que Él tiene que ser lo primero para nosotras.
No postrarse ante nadie excepto Allah no se refiere sólo a la postración física. Es algo que va mucho más allá y nos lleva a pensar a quién o a qué dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo y nuestros pensamientos, en quién ponemos nuestra confianza, a quién pedimos ayuda cuando hay un problema o tenemos miedo de algo.
¿Qué esperamos que hagan los demás si sabemos, o deberíamos saber (sin dudarlo ni un segundo) que nada puede ocurrir si Allah no quiere y que lo que Allah ha decretado nadie lo puede impedir?

Sé que nada pasa por casualidad y creo en las señales, quiero decir que creo que Allah se comunica con nosotras, nos manda mensajes, nos guía... Incluso cuando nos empeñamos en no ver. 
Sé, por tanto, que yo no he visto hoy ese vídeo por casualidad. Siento que ahí había un mensaje para mí y estoy agradecida por ello si me sirve para enmendar algún error y mejorar algunas cosas.
Y lo comparto por si alguien le está quitando tiempo a Allah para dedicarlo a otros asuntos menos provechosos. Se puede rectificar.
No olvidemos nunca que fuera de Allah no hay nada.

Abu Huraira narró que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
"Cuando el ser humano lee una Aleya que le ordena postrarse y se postra, Shaitan se retira lamentándose: '¡Ay de mí! El ser humano fue ordenado postrarse y lo hizo, y esto le valió el Paraíso. Pero a mí me fue ordenado que me postrara y desobedecí, lo que me valió el Fuego del Infierno'".
(Hadiz tomado del libro "El mundo de los genios y los demonios", de Omar S. Al Ashqar)


sábado, 30 de diciembre de 2017

Varias reflexiones sobre la navidad


Estos días me están felicitando por la navidad vecinos, familiares, dependientas de las tiendas... No me molesta. Entiendo que es algo que se hace por costumbre y cortesía, incluso personas que saben que no celebramos la navidad. Les sale así y lo hacen con su mejor intención. Damos las gracias y deseamos para ellos que pasen buenos días. Es importante ser educados y responder con buenas maneras.
Esto no implica que participemos de sus celebraciones, hace bastantes años que dejé de celebrar la navidad.

Sé que hay musulmanes que hacen cena de nochebuena justificándolo como que es el nacimiento del profeta Isa (Jesús, la paz sea con él).
Yo estoy convencida de que es incorrecto y por eso no lo hago, aunque desde aquí no pretendo juzgar a nadie, cada cual sabrá lo que hace...
Lo importante es saber que nadie conoce con exactitud cuándo nació el profeta Isa (la paz sea con él) y que lo que la mayoría de la gente celebra ese día es el nacimiento del hijo de Dios o el día en que Dios se hizo hombre y nació entre nosotros. Todo eso son pecados muy graves dentro del Islam, no debemos olvidarlo.

¡Gente del Libro! No saquéis las cosas de quicio en vuestra Práctica de Adoración ni digáis sobre Allah nada que no sea la verdad.
Ciertamente el Ungido, hijo de Maryam, es el mensajero de Allah, Su palabra depositada en Maryam y un espíritu procedente de Él. Creed, pues, en Allah y en Su Mensajero y no digáis tres; es mejor para vosotros que desistáis. La verdad es que Allah es un Dios Único.
¡Está muy por encima en Su gloria de tener un hijo!
Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra.
Y Allah basta como Guardián. (Corán 4:170)

Ver también este hadiz.

¿Y qué pasa con nuestros hijos?
A los niños les deslumbra todo lo que ven sobre estas celebraciones. Es normal, son niños y les encantan las fiestas, la alegría, las luces y los regalos.
Ven montones de anuncios en la tele con niños diciendo "me lo pido" y ellos también quieren pedir todos esos juguetes que ven.
Si salen a la calle y ven festejos y actividades navideñas, seguro que también querrán participar.
Cada padre y cada madre sabrán cómo quieren educar a sus hijos. Habrá quienes entiendan que participando se están integrando y serán mejor aceptados. Habrá quienes crean que no hay nada malo porque son niños y sólo quieren pasarlo bien como los demás.

En nuestra casa no lo entendemos así. Procuramos apartarnos un poco estos días y alejar a nuestro hijo, en la medida que podamos, de todo esto. Hablando con él, por supuesto, de lo que pasa estos días, de lo que significan estas celebraciones... porque no se trata de quedar ignorantes y aislados del mundo. Hay que saber lo que hay a nuestro alrededor, hay que entenderlo para poder ser fuertes frente a ello.

Y a cambio, de cara a nosotras mismas y sobretodo a nuestros niños, debemos dar a nuestras fiestas la importancia que se merecen y colocarlas a la misma altura que los festejos navideños (o más).
Nuestros hijos no tienen por qué sentir envidia de otros niños si cuando llegan nuestros días festivos también los vivimos de una manera muy especial, decorando nuestra casa, haciendo regalos, derrochando alegría y convirtiéndolos en días únicos y entrañables para recordar siempre.





lunes, 4 de diciembre de 2017

Haz lo que quieras


Según un hadiz narrado por At Tabarani en su libro Al Ausat, Abu Naim en su libro Al Hiliah, Al Hakim en su libro Al Mustadrak y otros, Ali mencionó que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:

'Yibril vino a mí y dijo: "¡Oh, Muhammad! Vive cuanto quieras, pues de todas formas morirás. Ama a quien quieras, pues de todas formas los habrás de abandonar. Haz lo que quieras, pues de todas formas serás llamado a rendir cuentas. Sabe que el honor del creyente es su oración nocturna, y su orgullo está en su independencia de las personas".

(Hadiz tomado del libro La Resurrección Menor, de Omar S. Al Ashqar)

Nota personal: No se nos está animando a hacer lo que queramos sin importar si es correcto o no, sino que el mensaje que yo entiendo es que hagamos lo que hagamos tendremos que pasar por quedarnos sin las personas a las que queremos, por la muerte y por la rendición de cuentas. Es decir, haz lo que quieras para intentar librarte de esas cosas, te va a dar lo mismo porque hagas lo que hagas tendrás que pasar por ellas.


 



martes, 7 de febrero de 2017

¿Ser musulmán es no comer cerdo?


Esta mañana estuve leyendo algunos artículos y hubo una cosa que me llamó la atención. Comentarios de este tipo:
"Como es musulmán no come cerdo; pero no es practicante, no reza ni nada de eso."
"Su familia es musulmana, pero él no sigue sus tradiciones, no reza, lo único es que no come cerdo."

Esto, por desgracia, no es ninguna falsedad.
He conocido personas así. No hacen sus oraciones, no siguen la guía del Corán, no entregan el zakat, no hacen caso de los consejos que nos dejó el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Pero no comen cerdo.
Los hay que beben alcohol... pero no comen cerdo.
Los hay con conductas inapropiadas y comportamientos indecentes... pero no comen cerdo.

¿Es que lo más importante dentro del Islam es no comer cerdo?

Llamamos Los Pilares del Islam a los cinco principios sobre los que se basa nuestra religión y la forma de practicarla: Shahada o testimonio de fe, la oración, el zakat, el ayuno de Ramadan y el hayy (aquí escribí sobre ello).
Se puede ver que no comer cerdo no es uno de los pilares y sí lo es la oración (aunque dentro del testimonio de fe entendemos que es una condición obedecer a Allah en todo cuanto nos ha dicho que hagamos y que no hagamos).
Lo que quiero expresar es la incorrección de quien se aferra a la prohibición de la carne de cerdo y sin embargo abandona sus oraciones sin ningún remordimiento. Cuando podemos leer en el Corán:

Yo soy Allah, no hay dios excepto Yo; adórame y establece la Oración para recordarme. (Corán 20:13)

No voy a decir, como he leído algunas veces, que quien no reza no es creyente. Esa es una afirmación muy grande que yo no tengo derecho a decir. Solamente remito a este hadiz:

Se transmitió de Yabir que oyó decir al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él):
"Ciertamente, entre el hombre y la incredulidad (kufr) no hay más que el abandono de la oración."
(Lo relató Muslim).
(Hadiz número 645 del libro Lo más granado de los Jardines de los Justos, del imam An-Nawawi, traducido por Zakaríya Maza)

Entonces, ¿qué es ser musulmán?

La palabra muslim (musulmán) significa sumisión a Allah, el Único, sin asociados.
Y esa sumisión tenemos que demostrarla en todas las cuestiones sobre las que Allah, el Altísimo, nos ha advertido. No sólo en lo que más nos interese.
¿Cómo puede alguien pensar que la adoración a Allah se traduce únicamente en no comer carne de cerdo?
El Islam es mucho más grande que eso.




lunes, 6 de febrero de 2017

Je suis Quebec

Concentración en la ciudad donde vivo (en un país de mayoría musulmana) después del ataque en París:


Concentración después del ataque en Quebec:


Parece que no todas las personas tenemos el mismo valor.

Para leer: I am Quebec

Inná lil-lahi wa inná alaihi ráyiun.
Qué Allah tenga misericordia de mis hermanos. Amín.



domingo, 5 de febrero de 2017

¿Tengo que "ver algo" después de hacer Salat de Istijara?


Salat de Istijara es la oración de consulta que hacemos cuando tenemos dudas a la hora de decidir sobre un asunto.
No se trata, como creen algunas personas, de decidir qué es mejor entre dos cosas. Sino en una misma cosa, hacerla o no hacerla.

No voy a explicar aquí cómo se hace Salat de Istijara porque hay mucha información en internet a través de vídeos o texto escrito (aunque si alguien quiere saber algo, podéis preguntarme).

Voy a centrarme en lo que ocurre después de haber hecho este salat.

Hay quien piensa que después tendremos un sueño o algún tipo de visión que nos indicará qué tenemos que hacer.
No debemos estar esperando esto porque no es así como ocurre.

Yo he hecho Salat de Istijara en diferentes ocasiones y ya sabía que no tenía que esperar sueños, visiones, señales paranormales o cualquier tipo de experiencia mística, extrasensorial, etc.
Aunque la primera vez sí que creía que después de esta oración yo sentiría algún tipo de certeza en mi interior, que las dudas habrían desaparecido y sabría con seguridad qué hacer.
Sin embargo no fue así, pasaban los días y yo seguía sin tener claras las cosas.

¿Cómo nos ayuda entonces este salat?
La súplica que nosotras hacemos consiste en pedir a Allah que nos facilite ese asunto si va a ser un beneficio para nosotras o que lo aleje de nosotras si nos va a perjudicar.
Y eso exactamente es lo que ocurre.
Las circunstancias nos van a ir marcando el camino, ya sea propiciando llegar al punto que sea o poniendo impedimentos para ello.
Si nos dejamos llevar confiando en Allah y Su respuesta a nuestra súplica, entonces todo transcurrirá de la mejor manera. Sabiendo que en el decreto de Allah está nuestro bien.



jueves, 7 de abril de 2016

El Islam no puede reducirse a una nacionalidad


Un día descubres que cerca de ti hay una asociación de mujeres musulmanas. Te emocionas imaginando lo mucho que puedes compartir con ellas, piensas que pueden ser un apoyo a la hora de intercambiar ideas y material para la educación religiosa de nuestros niños. Piensas también en la posibilidad de continuar junto a ellas el aprendizaje del Islam, estudiar el Corán, conocer más sobre la vida de nuestro profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él)...
Y luego te encuentras con cursos para aprender a hacer baghrir o tejer alfombras. 

Ya sé que cada uno puede ponerle a su asociación el nombre que quiera. Pero si en vez de llamarse "asociación de mujeres musulmanas" se llamase "asociación de mujeres marroquíes" todo quedaría más claro y ya sabríamos qué tipo de iniciativas se pueden encontrar allí.
Que, por otro lado, puede ser muy interesante aprender a hacer pastelitos y alfombras.
Sí, ya lo sé: esas mujeres son musulmanas, por eso el nombre que han elegido es correcto. Pero lo que promueven no es el Islam, sino las tradiciones de su país.
Y ya entramos otra vez en la cuestión de cuando las creencias religiosas se mezclan con las costumbres y queda todo unido como si fuese la misma cosa.

Las musulmanas regresadas nos convertimos al Islam, pero no nos volvemos de repente tunecinas, turcas o saudíes.
Eso es lo que creen muchos, unos y otros, que el Islam y lo árabe van unidos siempre.

Con los españoles no musulmanes, esta conversación es muy frecuente:
- ¡Pero tú hablas español muy bien!
- Sí, es que soy española.
- Ah... ¿Entonces por qué vas vestida así?
- Porque soy musulmana.
- ... Ummm.... ¿pero no dices que eres española?
- Sí, soy española y musulmana.
- Ahhh.... ????
(Y la conversación suele acabar con "claro, te casaste con un moro").

Las mujeres musulmanas marroquíes (que, aparte de las españolas, son las únicas que conozco) cuando saben que entraste al Islam enseguida te preguntan si ya aprendiste a hacer el cuscus o por qué no te vistes con djilaba (prenda que me gusta mucho y uso a menudo, pero no porque sea musulmana, sino porque me gusta).
Una vez leí que una mujer decía: "Me convertí en musulmana, pero no me convertí en marroquí".

Y mientras no sepamos diferenciar las cosas no se hará evidente la universalidad del Islam, que podemos ser musulmanas sin dejar de ser españolas. Que el Islam es para todas y para todos.



domingo, 7 de febrero de 2016

El motivo de las pruebas de la vida


Alif, Lam, Mim. ¿Es que cuentan los hombres con que se les va a dejar decir: creemos y no van a ser puestos a prueba?
Es verdad que ya probamos a los que les precedieron. Para que Allah sepa quiénes son sinceros y quiénes son los falsos. (Corán 29:1-2)

Nos suele resultar muy difícil no desanimarnos ante las pruebas de la vida. Y estas las tenemos continuamente, a veces más leves y otras veces nos parecen muy graves.
Sin embargo, nuestra reacción en esos momentos más duros es fundamental para demostrar nuestra confianza absoluta en Allah, nuestro Creador, Quien ha decretado todos nuestros asuntos y tiene la Sabiduría que determina el motivo de cada cosa que nos ocurre.
Él sabe y nosotras no sabemos.

Dentro del Islam, la paciencia es una virtud.
Y quienes creemos en otra vida después de esta, sabemos que no estamos aquí pasando el tiempo simplemente; sino que estamos preparándonos para otro tiempo que vendrá después de este y será eterno.
Las pruebas de la vida pueden ser una oportunidad para mejorar, para limpiarnos de alguna falta cometida anteriormente, para demostrar la fuerza de nuestra fe, para entrenar esa cualidad tan importante que es la paciencia.

En el tomo 7 del Tafsir del Corán de Al-Qurtubí, podemos leer estos hadices:

De Abu Said al-Judri se transmitió que dijo:
Entré a ver al Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y se encontraba abatido por la fiebre; puse mi mano sobre él y estaba muy caliente; le dije: ¡Oh, Mensajero de Allah, qué fiebre tan alta tienes!
Dijo: "Ciertamente, a nosotros lo mismo que se nos multiplica la prueba se nos multiplica la recompensa."
Pregunté: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Quién de toda la gente soporta la prueba más dura?
Dijo: "Los Profetas."
Dije: ¿Y después quién?
Dijo: "Después, los justos de los hombres: uno de ellos es puesto a prueba con la pobreza de tal forma que sólo tiene más que un manto para envolverse en él, y se alegra en la prueba como se alegra uno de vosotros en la prosperidad."

Se transmitió de Sa´ad ibn Abi Waqqas que dijo:
Pregunté: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Quién de toda la gente soporta la prueba más dura?
Dijo: "Los Profetas, y después los que son como ellos; el hombre es sometido a prueba de acuerdo a su Din, si es firme en su Din, soportará la prueba más dura, y si en su Din hay blandura será puesto a prueba conforme a eso; y la prueba no cesará en el siervo hasta dejarlo que camine sobre la tierra sin que le quede falta alguna.

Qué hermosas enseñanzas para reflexionar sobre ellas.
Si conseguimos ser fuertes ante las pruebas, de tal forma que no nos cieguen los sentimientos negativos, recordar todo esto y reaccionar en consecuencia, sin duda habremos conseguido algo muy bueno.




martes, 17 de noviembre de 2015

Pedir permiso para entrar en las casas


Hay personas que no piden permiso antes de entrar en una casa.
Lo he visto más de una vez.
Personas que con sólo ver que una puerta no está cerrada del todo creen que eso significa que pueden entrar si quieren.
¿Tanto cuesta pararse en la puerta y esperar a que alguien te diga "entra"?
En ocasiones no sólo se pasa el umbral de la puerta, sino que además se entra en salones (y hasta en habitaciones) sin el más mínimo reparo.

Las casas son nuestro espacio privado, donde tenemos derecho a intimidad y seguridad, libres de las miradas ajenas.
Las mujeres, además, no solemos estar cubiertas en nuestras casas y no cualquiera tiene derecho a vernos según de qué forma.

Además de ser una falta de respeto en general, en el Islam es una falta muy grave.
Para que os hagáis una idea: si mi marido llega a casa acompañado por alguien, ese alguien no entra hasta que mi marido me avisa primero y entonces me cubro si corresponde, o me quedo como estoy pero cierro la puerta del cuarto donde esté, o salgo a saludar tal cual estoy si es alguien con quien es apropiado hacerlo así.

Nos dice Allah en el Corán:
¡Vosotros que creéis! No entréis en casas ajenas sin antes haber pedido permiso y haber saludado a su gente.
Eso es mejor para vosotros, para que podáis recapacitar.
Y si no encontráis a nadie en ellas, no entréis hasta que no se os dé permiso. Y si os dicen: volveos, hacedlo; eso es más puro para vosotros.
Allah sabe lo que hacéis. (Corán 24:27-28)

Los párrafos que siguen pertenecen al Tafsir del Corán de Al-Qurtubí (tomo 6):
Allah, el Altísimo, por Su favor y generosidad dotó al hombre para que viviera en casas y los cubrió en ellas de las miradas, le hizo disfrutarlas en la intimidad. Prohibió a la gente tener acceso a ellas o refugiarse en ellas, sin permiso de sus dueños. Y educó a la gente a cubrir su desnudez y evitar ser vistos en situaciones íntimas.
La sunna sobre el permiso para entrar en las casas es pedirlo tres veces, excepto quien sepa que no se le ha oído y en ese caso puede pedirlo más veces. 

Recogieron los dos Sahih y otros, de Yabir ibn Abdellah, que dijo: Pedí permiso al Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) para entrar en la casa y preguntó: "¿Quién es?" Contesté: ¡Yo! Y dijo el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): "¡Yo! ¡Yo!" (En señal de desaprobación). 
Dijeron nuestros ulemas que el gesto de desaprobación fue porque con la respuesta de Yabir no se tenía conocimiento de quién era, y la norma en esto es mencionar el nombre, como hicieron Abu Musa y Umar ibn al-Jattab, pues este en un relato que se transmitió de él mismo acudió al Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y dijo: ¡As-salamu aleika, Mensajero de Allah! ¡As-salamu aleikum! ¿Puede entrar Umar? 
Y de Yabir se transmitió que dijo el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): "Quien no empiece con el saludo (as-salam) no le deis permiso para entrar".

En la prohibición del acceso a las casas sin permiso da igual que estas estén cerradas o abiertas, y no se debe atisbar con la vista en su interior.






domingo, 28 de junio de 2015

No hagamos públicas nuestras faltas


De Abu Huraira se transmitió que oyó decir al Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): 
"Todo mi pueblo está a salvo de la lengua y de la mano de los demás siempre que haga el bien, excepto los que manifiestan públicamente sus propios defectos. Y realmente, el manifestar públicamente los defectos y faltas es que uno haga algo reprochable por la noche y amanezca habiendo Allah cubierto su falta. Y después diga: "Fulano, ayer por la noche hice esto y aquello". De forma que amanece poniendo al descubierto lo que Allah ha cubierto la noche anterior."
(Lo relataron Al-Bujari y Muslim)
(Hadiz número 161 de Lo más granado de los Jardines de los Justos, del imam An-Nawawi, traducido por Zakaríya Maza)

Es fácil ver esto en algunas conversaciones en las que se exponen sin pudor todo tipo de faltas como si fuese algo sin importancia o incluso divertido. 
Y pienso que no beneficia a nadie el exponernos de esa manera.
Otra cosa puede ser que comentemos una falta en confidencia porque necesitamos ayuda o un consejo para repararla, o al contrario, que nuestra experiencia pueda ayudar a alguien. Pero hacerlo así, sin motivo, vemos en el hadiz que es un gran error, ya que Allah tapó nuestro fallo y nosotras aun así nos empeñamos en revelarlo con todo el perjuicio que nos puede traer.

Hay algo que puede ocurrir fácilmente en el caso de las musulmanas regresadas (o conversas) y es por eso que tenemos que poner especial cuidado en evitarlo.
En los años de nuestra vida en que no éramos musulmanas, puede ser que hayamos tenido comportamientos que en aquel momento nos parecían normales pero ahora reconocemos como faltas. Allah nos perdonó por ello al pronunciar nuestra Shahada, es decir, cubrió nuestras faltas. Entonces no tiene sentido destaparlas ahora en público y descubrirlas, tal y como se menciona en el hadiz, poniéndonos en riesgo de no estar a salvo de la lengua y la mano de los demás.
¿Cuándo puede ser que hagamos esto?
Cuando entramos en charlas frívolas en las que se comentan ciertos actos como si fuera lo más normal o incluso algo bueno, divertido, moderno, gracioso... pero que dentro del Islam se consideran inapropiados e inaceptables. En esos momentos, en los que queremos ser una más del grupo, podemos participar en la conversación y casi sin darnos cuenta empezar a contar cuando antes éramos de tal forma o hacíamos tales cosas.
Esto es peor aun si se hace en foros, blogs o redes sociales porque entonces queda a la vista de cualquiera que pueda pasar por allí a leer, y podríamos estar hablando de cientos o miles de personas.

Agradezcamos y respetemos cuando Allah nos borra una falta y no Le llevemos la contraria contándola públicamente.



martes, 16 de junio de 2015

El trato correcto del hombre musulmán hacia su esposa


Existe una opinión muy amplia de que el Islam implica un trato injusto o discriminatorio hacia la mujer. Esto se debe básicamente a dos cosas: la manipulación de unos y su intento de desprestigiar el Islam; y, por desgracia, la ignorancia y el desconocimiento de ciertos hombres musulmanes que dejaron de imitar a nuestro Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) en este aspecto y se dejaron guiar por comportamientos inaceptables propios de su entorno, pero que nada tienen que ver con el Islam.
Esto demuestra, una vez más, la importancia de estudiar a fondo nuestra religión para no mezclarla con tradiciones o actos ajenos a ella y muchas veces opuestos.

El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es nuestro perfecto modelo a imitar en todas sus facetas. Fijémonos entonces en su forma de comportarse en su hogar, con su familia y sus esposas.
Los primeros musulmanes procuraron seguir su ejemplo en su vida privada y esto mismo debe hacerse a lo largo del tiempo.
Voy a resumir este tema mencionando cuatro puntos y añadiendo en cada uno varios párrafos del libro "El Profeta como marido" (que se puede descargar aquí): Expresar el afecto, El cuidado personal para agradar a la esposa, El trato agradable en la convivencia y Pasar por alto las faltas.

Expresar el afecto
Su esposa Aisha le preguntó al Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): "¿Cómo es tu amor hacia mí?" Dijo: "Como el trenzado de una cuerda". Entonces le preguntó: "¿Cómo es el trenzado de una cuerda?" Le dijo: "Invariable". 
Es decir, no se altera.
Y el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) describió su amor como el trenzado de una cuerda, es decir, el amor seguía estando entrelazado en su corazón y aquellas palabras, sin duda, hicieron que la esposa sintiera felicidad al saber los sentimientos de su marido.
Tenemos el caso de Al-As Ibn Ar-Rabi, el marido de Zaynab (una de las hijas del Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Cuando él salió de La Meca huyendo del Islam, ella le envió un mensaje instándole a volver y entrar en el Islam. Entonces él le envió un mensaje en el que le dijo: "Te juro por Allah que para mí tu padre no es culpable y no hay mayor deseo para mí, mi querida, que recorrer un mismo camino contigo. Sin embargo, odio que digan de ti que tu marido decepcionó a su gente, por eso espero que perdones y comprendas."
Es evidente que el mensaje viene a decir que él quería a Zaynab, y la prueba de esto es que quería recorrer con ella el mismo camino y que además él odiaba oir a la gente decirle aquello que fuera a entristecerla, y al final le pide que le perdone y le comprenda. Por ese amor, Zaynab pudo ir en su busca y traerle con ella convertido al Islam.

El cuidado personal para agradar a la esposa
En esta entrada escribí sobre la conveniencia de que las mujeres cuidemos nuestro aspecto personal dentro de nuestro hogar. En algunos comentarios surgió el debate sobre si lo que estábamos tratando debía también aplicarse a los hombres, aquí están los textos sobre ello:
Al-Bujari relató que Aisha dijo: "Yo perfumaba al Mensajero de Allah con el mejor perfume que tenía hasta que encontraba las gotas del perfume en su cabeza y en su barba."
Un día vino al Califa Omar un hombre con una apariencia muy sucia y muy desordenada, su mujer le dijo: "¡No quiero quedarme con él!". Omar supo que la mujer no aguantaba a su marido. Entonces mandó al hombre para que se duchara y se cortara el pelo y las uñas. Y cuando regresó el hombre su mujer se quedó sorprendida y no le reconoció al principio, pero tras asegurarse que era su marido cambió de opinión. Anuló su petición de divorcio. Entonces dijo Omar: "¡Hombres! Engalanaos para las mujeres, pues juro que a ellas les gusta que os engalanéis tanto como os gusta a vosotros verlas engalanadas."

El trato agradable en la convivencia
No ha conocido ninguna mujer una convivencia tan agradable como la del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), quien reflejaba el Corán en todas sus situaciones, en sus dichos y en sus actos. Pues era muy amable en su trato con ellas, siempre era agradable, bromeaba con su familia, incluso una vez compitió en una carrera con su esposa Aisha, dijo ella: "Compitió conmigo el Mensajero de Allah y le gané, y eso fue antes de quedarme embarazada, luego después de quedarme embarazada me ganó y me dijo: esta es por la otra vez."
Dijo Aisha: "Cuando yo estaba en mi periodo de menstruación, cuando terminaba yo de beber, el Profeta bebía del mismo lugar del vaso del que yo había bebido, colocando su boca sobre el mismo lugar en el que yo había colocado mi boca, y eso a pesar de que sudaba mucho estando en periodo.". Narrado por Muslim.
Además, el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dejó sentado que el mejor prototipo de hombre es aquel que mejor sabe convivir con su esposa. Dijo: "El mejor de vosotros es quien mejor se comporta con su esposa, y yo soy el mejor de vosotros con mis esposas.". Lo relató At-Tirmidi.

Pasar por alto las faltas
Relata Anas: "El Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) estaba en casa de una de sus esposas y otra esposa envió una bandeja de comida, entonces la mujer en cuya casa estaba el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) empujó la mano del criado que llevaba la bandeja y esta cayó al suelo y se rompió. Entonces el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) reunió las partes rotas de la bandeja y puso en ellas la comida que estaba en la bandeja, y dijo a sus compañeros que estaban presentes: "Un simple ataque de celos de vuestra madre", después pidió al sirviente que trajera una bandeja en buen estado para entregársela a su otra esposa y dejó la bandeja rota en casa de la que rompió la bandeja.". Relatado por Al-Bujari.
Hasta qué punto llega la paciencia del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) con sus esposas que si alguna deja de hablarle durante todo el día o deja de mencionar su honrado nombre, a pesar de todo ello él perdona y se muestra paciente.

(Fuente: "El Profeta como marido")

sábado, 6 de junio de 2015

El mensaje del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es para toda la humanidad


Hay muchas personas que creen que el Islam es la religión de los árabes, y sólo de ellos, sin pararse a pensar que hay árabes que no son musulmanes igual que hay musulmanes que no son árabes.
Ellas se sorprenden cuando saben de personas occidentales que nos convertimos o regresamos al Islam.

Actualmente, el mensaje del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) sigue vigente y atrayendo a quienes han buscado la Verdad por diferentes sitios sin encontrarla, a quienes sienten un vacío en su vida y saben que les falta algo. Cuando nos encontramos con su mensaje y lo sentimos en nuestro interior, entonces comprendemos que es ahí donde necesitábamos llegar y todo comienza a tener un sentido, tantas cosas para las que antes no teníamos explicación aparecen ahora claras.

Allah envió profetas a las personas desde el inicio de los tiempos para recordarnos cuál tenía que ser nuestra forma de hacer las cosas, de qué cosas debíamos alejarnos y cómo podríamos llegar a un buen final haciendo caso de Sus normas y avisos.
Cada profeta fue enviado a un pueblo concreto, pero el último de los profetas fue enviado a toda la humanidad. Y "toda la humanidad" se refiere no sólo a todas las razas y pueblos, sino también a todas las personas que nacieron y nacerán después de su muerte.

Esos que siguen al Mensajero, el Profeta iletrado, al que encuentran descrito en la Torá y en el Inyil, y que les ordena lo reconocido y les prohíbe lo reprobable, les hace lícitas las cosas buenas e ilícitas las malas y los libera de las cargas y de las cadenas que pesaban sobre ellos.
Y aquellos que creen en él, le honran, le ayudan y siguen la luz que fue descendida con él; esos son los afortunados.
Di: ¡Hombres! Es cierto que yo soy para vosotros el Mensajero de Allah, a Quien pertenece la soberanía de los cielos y la tierra.
No hay dios sino Él, da la vida y da la muerte; así que creed en Él y en Su Mensajero, el Profeta iletrado que cree en Allah y en Sus palabras y seguidle para que tal vez os guiéis. (Corán 7: 157-158)

La invitación a seguir al Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) es muy clara y pasa por conocerle a él y su mensaje. Lejos de tantas difamaciones con las que intentan contaminar su imagen cada día hay una realidad: muchas personas, movidas por la curiosidad de saber si lo que se cuenta sobre él es real o no, llegan así hasta él y encuentran, gracias a Allah, el verdadero Islam.
... Y seguidle para que tal vez os guiéis... Insha Allah

domingo, 13 de julio de 2014

Tener la certeza de que todo depende de Allah


Las personas musulmanas sabemos que todo depende de Allah, creemos en el destino decretado por Él y sabemos también que nada puede sucedernos si no ha sido designado para nosotras y que aquello que Allah ha decretado que nos suceda ocurrirá sin que nadie pueda evitarlo.
Sabemos todas estas cosas con nuestra razón, pero en ocasiones, en nuestra vida diaria, tenemos pensamientos y sentimientos que lo contradicen. Creo que la mayor parte de las veces no nos damos cuenta, pero es importante que reflexionemos sobre ello.
Ocurre, por ejemplo, cuando sentimos que dependemos de otras personas o cuando tenemos miedo al pensar en la posibilidad de que algo nos salga mal y automáticamente decimos "qué será de mí si pasa esto o lo otro..."

Las personas somos imperfectas, tenemos nuestras debilidades y nuestros miedos, es normal que nos angustiemos ante determinadas situaciones. Pero la fe otorga fortaleza y cuanto más firme es la fe, más grande es la seguridad; y cuando va aumentando la fe, los miedos se van haciendo más pequeños.

Es un camino personal que requiere un gran esfuerzo y un trabajo para interiorizar todo eso que ya sabemos o estamos aprendiendo.
Estas son los pensamientos que yo procuro no olvidar:

- Allah es quien nos da. Muchas veces lo hace a través de otras personas, pero nunca debemos pensar que si esas personas nos fallan o nos faltan quedaremos desamparadas. Allah nos seguirá dando por otros medios.

- Antes de nacer ya tenemos decretado nuestro sustento. Pase lo que pase nadie podrá aumentarlo ni disminuirlo.

- Allah nos escucha siempre. En la serenidad o en la angustia, pidámosle siempre a Él y nunca nos cansemos de pedirle.

- Allah ha decretado lo mejor para nosotras, incluso en aquello que nos parece una mala experiencia. Confiemos, por lo tanto, plenamente en Él.

Nuestro objetivo debería ser abandonarnos completamente a Allah, alabado y ensalzado sea.

viernes, 23 de mayo de 2014

¿Qué pasa si no entiendo lo que leo?


No soy persona que acepte fácilmente las cosas sin comprenderlas o si me causan inquietud.
Incluso si se trata de temas de religión, donde mi fe en Allah es absoluta y asumo sin ninguna duda Su mensaje recogido en el Corán, necesito la tranquilidad interior que me da el entendimiento.

En todos estos años de estudio del Islam, me ha ocurrido a veces el encontrarme con algunos hadices, o incluso ayas del Corán, que me han hecho pensar durante días, semanas o meses. Porque no conseguía entenderlo, porque chocaba con mis prejuicios, porque se escapaba a mi lógica...
He oído comentarios parecidos en otras personas: que les costaba mucho entender tal o cual cosa.

¿Qué hago yo cuando me ocurre esto?
Varias cosas. Y la primera y más importante de todas es pedirle a Allah que me facilite el aprendizaje, que me lleve a las fuentes donde están las aclaraciones que necesito y que me guíe en el camino correcto, apartando de mí los errores y las desviaciones.

En mi caso hay dos cuestiones clave:
- Que yo no leo los textos originales en árabe, sino su traducción.
- Que soy una musulmana conversa y la mayor parte de mi vida no fuí musulmana, por lo que "cargo" con formas de pensar anteriores que no es fácil cambiar en su totalidad de un día para otro.

Lo segundo que hago cuando no entiendo lo que leo es preguntar a quien sabe más que yo, o a personas reales o recurro a los libros. Me gusta además disponer de varias respuestas para que mi conclusión sea más completa.

Me ayuda mucho también pedirle a alguien que lea el texto en árabe y luego me explique, ya que hay palabras que en nuestro idioma pueden ir asociadas a connotaciones negativas (y no así en el idioma original) condicionando nuestra interpretación.

Entiendo que el estudio del Islam es algo continuo, que no se acaba nunca, y que para conocer en profundidad algunas cuestiones es necesario haber interiorizado antes otras. Como se suele decir, "no se puede empezar la casa por el tejado".

Los libros de Tafsir del Corán y los libros de hadices (comprobados como auténticos a lo largo de los siglos y de autores con prestigio reconocido) me sirven de mucha ayuda porque me dan información sobre cuándo y por qué descendió una aya en concreto, con qué otras ayas o hadices se relaciona o complementa, en qué contexto se hizo o se dijo algo...

Y como último recurso está el esperar.
Porque más de una vez he dejado pasar un tema esperando otro momento personal más apropiado y, tiempo después, un día, sin buscarlo, ha aparecido ante mí esa pieza que me faltaba para completar mi comprensión, como una luz que se ha abierto dentro de mi mente.

Recordemos que en el Islam la fe no está reñida con el conocimiento y la razón, y que no es malo querer buscar y comprender, como en estas ayas sobre el profeta Ibrahim (Abraham, la paz de Allah sea con él):

Y cuando Ibrahim dijo: ¡Señor mío! Déjame ver cómo resucitas lo que está muerto.
Dijo: ¿Acaso no crees?
Dijo: Por supuesto que sí, pero es para que mi corazón se tranquilice.
Dijo: Toma, entonces, cuatro pájaros distintos, córtalos en pedazos y, a continuación, pon un  pedazo en cada monte y luego llámalos. Vendrán a ti en el acto.
Y sabe que Allah es Poderoso y Sabio. (Corán 2:259)

sábado, 26 de abril de 2014

La reacción de la familia ante nuestra conversión


Casi todas las personas que nos convertimos al Islam coincidimos en un temor a la hora de dar ese paso tan importante: la reacción de nuestra familia.
Lo habitual suele ser un rechazo inicial por parte de ellos que puede ser más o menos grave según los casos. Disgusto, incomprensión, enfado, preocupación, dudas, miedos, etc.
Nos solemos quejar de que no respetan nuestra decisión, de que están llenos de prejuicios hacia el Islam, de que no se esfuerzan por entendernos y de que su reacción es desproporcionada.

Pero pocas veces nos ponemos en su lugar.

Hemos escuchado mensajes contra el Islam durante toda nuestra vida y eso ha hecho que incluso nosotras, antes de nuestra conversión, tuviésemos ideas muy negativas sobre esta religión.
No es de extrañar entonces ese rechazo del que hablo, si suponen que estamos entrando en una religión de violencia y machismo extremo. No son capaces de verlo de otra forma y lo que mejor podemos hacer es tener paciencia, pedir a Allah que les guíe y les ayude a comprender y demostrarles cada día que somos felices con nuestro cambio y que nuestra vida ha mejorado.

Yo agradezco a mi familia el esfuerzo que han hecho por entenderme. Les agradezco que aunque no hayan conseguido que ese entendimiento sea completo, al menos con el tiempo lo han aceptado de la mejor forma que han podido.
Sé que todos sus miedos han sido porque me quieren y han creído que me estaba equivocando.
Imagino su tristeza las primeras navidades que no celebré con ellos o las fiestas de cumpleaños a las que decidí dejar de ir. Les imagino también, cuando voy a ir a visitarles, pensando qué me pueden ofrecer para comer y que esté permitido para mí.

El Islam da mucho valor a la familia, al esfuerzo por mantener la buena relación con ellos y al respeto y buen trato hacia los padres siempre.
Este es el mensaje que procuro no olvidar y la mejor forma de demostrarles que el Islam es una religión de buenos sentimientos.

¡Hombres! Temed a vuestro Señor que os creó a partir de un solo ser, creando de él a su pareja y generando a partir de ambos muchos hombres y mujeres.
Y temed a Allah, por Quien os pedís unos a otros, y respetad los lazos de sangre. Realmente Allah os está observando. (Corán 4:1)

Tu Señor ha ordenado que sólo Lo adoréis a Él y que hagáis el bien con los padres. Y si a alguno de ellos, o a los dos juntos, les llega la vejez junto a ti, no les digas "uff" ni los rechaces, sino que háblales con buenas palabras.
Baja sobre ellos el ala de la humildad que viene de la misericordia y di: ¡Señor mío! Ten piedad de ellos, al igual que ellos me criaron cuando era pequeño. (Corán 17:23-24)

De Abu Huraira se transmitió que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
"¡Qué se dé de narices en el suelo! (Lo dijo tres veces) Aquel que alcanzó a ver a uno de sus padres o a los dos en la vejez y se le escapó la ocasión de hacerles el bien y entrar por ello en el Jardín" (Lo relató Muslim)

De Abdallah ibn Amr ibn Al-As se transmitió que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
"No es totalmente completa la acción del que guarda buenas relaciones con sus familiares porque es correspondido por ellos. Más bien, es completa la de aquel que ve interrumpidas dichas relaciones y no sólo las reanuda sino que las incrementa" (Lo relató Muslim)

De Aisha se transmitió que dijo el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él):
"Los lazos de sangre están suspendidos del trono del Señor y dicen: -A quien me honra, Allah le honra y a quien me deshonra, Allah le deshonra-" (Lo relataron Al-Bujari y Muslim)

(Hadices 209, 212 y 213 del libro Lo más granado de los Jardines de los Justos, del imam An-Nawawi, traducido por Zakaríya Maza)




miércoles, 26 de marzo de 2014

Diferentes formas de encontrar La Verdad


Antes de regresar al Islam me dijeron muchas veces que la ciencia y la religión eran opuestas, que creer en Dios era incompatible con la razón, que la lógica y la inteligencia eran contrarias a la fe.

He visto que las personas siempre necesitamos conocer el origen de nuestra existencia y hacernos preguntas sobre nosotras mismas y la realidad que nos rodea.
Y dentro del Islam he comprobado que la fe y el conocimiento no son enemigos.

Los seres humanos somos muy diferentes en nuestra forma de comportarnos y entender el mundo. Y eso se refleja también en la manera en que abordamos la búsqueda de la verdad sobre la existencia de lo que percibimos y el origen de la Creación. Y Allah nos ha dado pruebas y un camino a cada una/o para llegar hasta Él a nuestro modo.

Hay personas cuya fe es sólida y carece de dudas, es tan grande que no necesitan nada más para creer en Allah. Están completamente convencidas y esa seguridad interior que sienten  les basta.

Hay quienes llegan hasta el Creador a partir de la contemplación de Su obra. La percepción a través de los sentidos les lleva a la conclusión de que todo eso debe tener una causa primera y de que algo tan perfectamente formado y organizado sólo puede venir de un Ser Perfecto.

Existe también quien necesita la meditación y la experiencia interna para conectar con Allah. Reflexionar, hacerse preguntas, buscar respuestas... Interiorizar todo para convertirlo en una vivencia personal e íntima y encontrar así el sosiego necesario para su alma.

Y luego están los racionales, los lógicos... Aquellos a los que otras confesiones dijeron que su forma de comprender era el polo opuesto de la fe. Las personas que necesitan formular hipótesis, analizar, comprobar, asegurarse, llegar a conclusiones de una forma casi matemática.
Esas personas también tienen su forma de llegar a Allah.

Seamos como seamos, Allah nos ofrece siempre una manera de llegar hasta Él.
Todos los caminos conducen a Él.
Todas las verdades desembocan en Él.
Todas las experiencias, internas o externas, llevan sin remedio a Él.
Sólo los que se niegan a aceptar la evidencia, de una forma obstinada, son incapaces de verlo.



miércoles, 19 de marzo de 2014

Regresemos a la lectura del Corán


El Islam está recogido en el Corán. A través de sus capítulos y versículos Allah nos transmite Su mensaje.
Por más que leo nuestro libro sagrado, siempre saco enseñanzas nuevas, siempre encuentro matices que antes no había percibido; y esto me lleva a la conclusión no sólo de que el estudio del Corán no se acaba nunca, también a la importancia de leerlo una y otra vez y convertirlo realmente en mi base y mi guía.
Junto con esto, es importante también estudiar a fondo todas sus palabras, reflexionar sobre ellas, entender sus implicaciones y encontrar la forma de aplicarlo a nuestra vida diaria.
A nivel mucho más íntimo y personal, encuentro respuestas dirigidas a mí, a lo que me ocurre en ese momento, y se convierte así en una fuente de tranquilidad.

Escribió Al-Qurtubí en el Prólogo de su Tafsir del Corán:

"Alabanzas a Allah, Aquel que comienza con la alabanza de Sí mismo antes de que ningún otro le alabe. Atestiguo que no hay más dios que Allah, sólo y sin asociado, el Señor, el Perpetuo, el Único, el Viviente, el Autosubsistente, Aquel que no muere; el dotado de Majestad y Honorabilidad, Aquel que otorga las magnificencias; El que habla con el Corán, el Creador del hombre, Aquel que le ha agraciado con la fe, Aquel que ha enviado a Su Mensajero con la Prueba clara, Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), mientras se diferencie la noche del día y se sucedan continuamente, a quien envió con Su libro clarificador, el que separa entre la duda y la certeza; aquel que los lingüistas no han podido contradecir ni los intelectuales rechazar, y los retóricos han quedado mudos ante sus similitudes; y aunque se aliaran unos con otros no podrían repetir otro libro semejante. Allah puso en el Libro sentencias para quien recapacitase en ellas, puso Sus mandatos como guía para quien los comprendiese; explicó en él los preceptos legales, diferenció en él lo lícito de lo ilícito, repitió a los intelectos las exhortaciones e historias, puso en él las parábolas, contó en él las noticias ocultas o venideras.

Dijo el Altísimo:
No hemos descuidado nada en el Libro (Corán 6:39)

Allah, el Altísimo, habló a través del Libro a Sus allegados (awliyá) y lo entendieron, les aclaró en él sus directrices y las conocieron. De manera que los lectores del Corán son los portadores del secreto oculto de Allah, los preservadores de Su ciencia atesorada, los herederos de Sus fieles profetas, los cuales son su gente especial, elegida y pura, como dijo el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): Ciertamente, Allah tiene gente de nosotros. Preguntaron: ¡Mensajero de Allah! ¿Quiénes son? Dijo: La gente del Corán es la gente especial de Allah. Lo recogieron Ibn Maya en su Sunan y Abu Bakr al-Bazzar en su Musnad.

Verdaderamente, no hay nadie con más derecho al conocimiento del Libro de Allah que aquel que elude sus prohibiciones, acatándolas, y que recuerda lo que se le explica de él, que es piadoso con Allah y Le teme, que revisa su conciencia y siente vergüenza ante Allah: verdaderamente él ha cargado con la responsabilidad de los enviados, y se ha convertido en testigo para el día del Juicio sobre aquello en que discrepa la gente de las religiones."

"¡Pedimos a Allah que nos haga de los que lo observan y lo cuidan celosamente, meditan sobre él ponderadamente, lo aplican en su justa medida, lo cumplen con sus condiciones, y no buscan la guía en otro que no sea él; nos ha guiado a Sus señales manifiestas, a Sus leyes rotundas y relucientes, y ha reunido en él para nosotros lo mejor de este mundo y del otro, pues Él es la Fuente de toda conciencia de Din y la Fuente de todo perdón!"

miércoles, 12 de marzo de 2014

La cuenta de nuestras acciones


De Abdallah ibn Abbás, se transmitió que el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo en un hadiz qudsí:
Ciertamente Allah ha escrito las hásanas y las faltas y después el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) las ha aclarado: Quien se propone hacer una buena acción y luego no la hace, Allah le anota una hásana completa y si quiso hacerla y la hizo, Allah le anota diez hásanas o muchas más hasta setecientas o más todavía, y si quiso hacer una mala acción y después no la hizo, Allah le anota una hásana completa, pero si pensó hacerla y la hizo, Allah le anota una sola falta.
(Lo relataron Al-Bujari y Muslim)
(Hadiz número 9 de Lo más granado de los Jardines de los Justos, del imam An-Nawawi. Traducido por Zakaríya Maza)

¡Qué Generoso es Allah y cuántas facilidades nos da para que la lista de nuestras buenas acciones pueda crecer cada día!
Es una importante lección que no deberíamos olvidar en nuestro trato con las demás personas.
Intentemos ser con los demás como nos gusta que Allah sea con nosotras, en la medida de nuestras posibilidades porque nunca podremos igualar Su Bondad y Perfección.

He podido observar más de una vez cómo damos más importancia a lo malo que a lo bueno, cómo una mala acción puede borrar muchos buenos actos. Y no es este el ejemplo que Allah nos está dando porque Él no se comporta así cuando tiene en cuenta nuestras acciones.
Ocurre muchas veces que alguien falla, hace algo que nos ofende, y automáticamente se olvidan todas las cosas buenas que pudo hacer antes, sólo se ve lo malo, y esa persona queda "señalada" o apartada.

Perdonemos igual que nos gusta que Allah nos perdone y demos más peso a lo bueno que a lo malo, de la misma forma que nos alegra saber que así lo hace Allah con nosotras.

(Hadiz qudsí es el que nos transmitió el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, por inspiración de Allah.
Hásana es cada buena acción que contará a nuestro favor el Día del Juicio, cuando tengamos que enfrentarnos al balance de nuestras obras)

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