¿Cuántas oportunidades nos merecemos después de fallar repetidas veces? ¿Cuántas personas están dispuestas a no darnos por perdidos a pesar de nuestro rechazo constante?
En el mundo humano, seguramente, nadie va a tener esa paciencia. Pocos van a aguantar tanto sin llegar a pensar que no merecemos su tiempo y dedicación. La mayoría, incluso, no verán nada bueno en nosotros como para esforzarse continuamente en lo que parece una causa perdida.
Sin embargo, Allah, en un acto de inmensa generosidad, nos dice:
¿Acaso íbamos a privaros del Recuerdo dejándoos de lado porque sois gente que se excede?
(Corán 43:4)
En otra traducción:
¿Acaso [creen que] los iba a privar del Mensaje porque son un pueblo de transgresores?
Allah no menciona aquí nuestros fallos cotidianos. Es algo más grave, se refiere a los transgresores, a quienes se exceden. Y, aun así, no los va a privar del Mensaje; sin entrar en si lo merecen o no.
De Él recibimos una oportunidad detrás de otra. Hasta el último momento de nuestra vida terrenal tenemos acceso a Su misericordia y no nos niega Su guía. Continuamente tenemos la posibilidad de cambiar, de mejorar, de escuchar, de aceptar, de someternos a Su infinita sabiduría.
¡Qué privilegio!
No existe en el mundo un amor tan inmenso como ese. Acompañado, eso sí, de la responsabilidad que implica rechazar la invitación en todas las ocasiones.
Si pensamos con calma en estas palabras del Corán, llegamos a la conclusión de que Allah no quiere perdernos, de que desea para nosotros el mejor de los finales.
Hasta la peor persona tiene la ocasión de arrepentirse de corazón y asumir el Mensaje de Allah.
Imagina llegar casi al final de un camino duro, de una ruta en la que tomaste malas decisiones, de un viaje en el que hiciste el mal contra ti mismo y contra otros… Cuando ya sientes que no hay salvación para ti, te das cuenta de que Allah nunca te dejó de lado, todavía espera que escuches Su palabra y te abandones a Él, porque no hay mejor entrega que esa.
