domingo, 7 de junio de 2015

Hay protección en las tres últimas suras del Corán


Di: Me refugio en el Señor del rayar del alba.
Del mal de lo que ha creado.
Del mal de la noche cuando se hace oscura.
Y del mal de las que soplan en los nudos.
Y del mal del envidioso cuando envidia. (Corán 113)

Di: Me refugio en el Señor de los hombres.
El Rey de los hombres.
El Dios de los hombres.
Del mal del susurro que se esconde.
Ese que susurra en los pechos de los hombres
y existe entre los genios y entre los hombres. (Corán 114)

Las suras anteriores son la penúltima y la última del Corán, las dos juntas se conocen como al-Muawidhatain; junto con la sura Al-Ijlas (aquí escribí sobre ella) componen las suras con las que debemos buscar la protección de todo mal que nos aceche.

Se transmitió de Uqba ibn Amir al-Yuhaní que dijo: Me dijo el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él): "¡Di!". Le pregunté: ¿Qué digo? Dijo: "Recita: Di: Él, Allah es Uno. Di: Me refugio en el Señor del alba. Di: Me refugio en el Señor de los hombres".
Recitó los suras el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y a continuación dijo: "No hay como ellos para buscar la protección".

(Tomo 10 del Tafsir del Corán de Al-Qurtubí, traducido por Zakaríya Maza)

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