Sabemos que «Allah es hermoso y Le gusta la hermosura». En otra traducción: «Allah es bello y ama la belleza».
Si ama la belleza, ¿por qué no tomarla como un medio para acercarnos a Él?
Nuestro Creador nos ha regalado las cosas más hermosas y nos ha dotado de sensibilidad para apreciarlas. Dondequiera que miremos, siempre habrá algo que nos cause admiración y nos eleve el ánimo. Sea cual sea nuestra personalidad, tengamos el gusto que tengamos, todos encontramos algo con lo que maravillarnos.
Pero podemos hacer una seguna interpretación de este concepto y entender que la hermosura es uno de los caminos que tenemos para adorarlo. Por lo tanto, busquemos esa belleza en nuestra vida.
Seamos hermosos/as para Allah.
Seamos hermosos físicamente cuidando nuestro aspecto e higiene. Seamos hermosos en nuestro comportamiento buscando los buenos modales y la nobleza de carácter. Seamos bellos en nuestro interior alimentando los sentimientos más sublimes.
Rodeémonos de hermosura en todo lo que hacemos, lo que decimos, lo que vemos…
Convirtámonos en esos seres hermosos a los que Allah quiere amar.
La recompensa más grande será lograr ser dignos de Su amor; pero, al mismo tiempo, engrandeceremos nuestra existencia con toda esa belleza que nos elevará como seres humanos.
De Abdallah ibn Masud se transmitió que el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo:
«No entrará en el Jardín aquel en cuyo corazón quede un ápice de soberbia y arrogancia.
Y dijo un hombre:
—Ciertamente, al hombre le gusta tener una hermosa ropa y unas buenas sandalias.
Dijo:
—¡Allah es hermoso y Le gusta la hermosura! Y la soberbia es el desprecio por la verdad y la palabra justa, así como el menosprecio de los demás.».
(Lo relató Muslim)
(Hadiz número 365 del libro Lo más granado de los jardines de los justos, del Imam An-Nawawi; traducido al español por Zakaríya Maza)

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